viernes, 19 de junio de 2015

Una vida en Japón - Documental (Inglés con subtítulos en español)


El espíritu de Nage.

El espíritu de Nage


El sentido del aikido se encuentra en la actitud de Nage. Es un samurái, solo tiene una actitud. No busca atacar porque no desea hacerlo; cuando va por el oponente lo hace para controlar la situación. Sus acciones no nacen del miedo, no busca sorprender, sabe sufrir la presión y no le preocupa el resultado de su acción, porque lo que busca es coger guardia. Solo tiene una actitud, entrar. Si el ataque de uke está mal realizado, la respuesta es un atemi. Si su ataque es correcto, usara su técnica para desequilibrarle conduciendo su acción, o esperar una segunda intención.
Lo que define al atemi es el gesto de golpear incluido en el movimiento de coger guardia al entrar. La reacción es sobre la distancia; al entrar rompemos todas las posibilidades del oponente para que intente golpear de nuevo. La intención del golpe no existe; es como el sable, no pincha ni corta, pero pinchamos y cortamos con el cuándo el oponente entra en nuestro espacio. El hecho de que haya intención de golpear es como perder confianza en el momento de coger guardia.
La manera de movernos define el nivel de nuestra actitud. Lo que uno no puede hacer con el vientre o a nivel articular tiene que hacerlo con los pies. Es como decir donde no llegamos con el espacio interior lo hacemos con el exterior. Un principiante empieza con grandes movimientos, desplazando los pies, ya que al no tener un espacio interno aun no desarrollado ha de suplirlo con el externo; pero a medida que asimila la técnica y aumenta su espacio interior, disminuye la necesidad de realizar tales movimientos. Si el ataque es penetrante, solo puede ser absorbido. Si no lo es, hay que permanecer en guardia esperando o provocar un segundo esfuerzo para proyectarle.
Es el ataque lo que da sentido a la trayectoria. Es como encontrar la parte fuerte y suave en cada movimiento. El espíritu de entrar y el cuerpo de no resistir. Pero para ello la mente tiene que tener muy clara cuál debe ser la actitud.

Facebook: Aikido - Rosario.

viernes, 12 de junio de 2015

La Limpieza

La Limpieza

 

Saber desplazar lo que molesta para la limpieza y saber volver a ponerlo en su sitio es un acto sencillo que educa la atención. Decidir lo que se debe tirar y lo que hay que conservar educa el sentido de decisión.

Pasar el paño por el piso constituye un excelente ejercicio para las piernas y caderas. Incluso cuando un sitio parece limpio, basta con pasar un trapo húmedo para convencerse de lo contrario. Renovando el agua, lavando los trapos de limpieza y limpiando el suelo se experimenta la sensación de refrescar el propio espíritu.

No obstante, para meter las manos en el agua helada en las mañanas de invierno hace falta valor: vencer el espíritu del abandono es parte integrante de la práctica.

Cuando los bokuto, jo, sandalias, etc., están en su sitio, el aspecto de las cosas es agradable a la vista y son fáciles de utilizar. No sólo se trata de satisfacer la conciencia estética, sino también  de una educación natural que conduce a reconocer la importancia de la preparación. El tiempo consagrado al entrenamiento es limitado. Los breves instantes que le preceden y le siguen son cortos. Por ese motivo es necesario sacarle el mejor partido posible a hacer la limpieza, lo que supone un buen ejercicio en el sentido de previsión y organización. La decisión de empezar por aquí para continuar por allá y terminar más allá es un ejercicio para el juicio y el espíritu de decisión. La limpieza no sólo pretende purificar el exterior. Esto explica que sea necesario limpiar una y otra vez y sin cesar los lugares que parecen limpios.

El enseñante, que se vale de su conocimiento, no debe contentarse con lograr que sus alumnos hagan la limpieza, es deseable que su ejemplo sea un aliciente para ponerlo en práctica. Me gustaría que meditaran ustedes sobre este pensamiento de O Sensei: "El aikido es la limpieza del cuerpo. Hay que eliminar la suciedad y las impurezas del cuerpo y el alma".

Cuando entra usted en un dojo bien limpio y lustroso, de forma inmediata el corazón se encuentra reconfortado. Estoy convencido de que la práctica diaria del cuerpo y el espíritu se manifiesta de esta manera.

Para hacerlo bien, todos deberían limpiar el dojo por su propia iniciativa antes y después del ejercicio. La limpieza permite colocar las cosas en su lugar, clasificarlas y ordenarlas.

Además, la limpieza es una buena práctica tanto mental como física.

Cuando yo era uchi-deshi, nos uníamos a los demás practicantes para limpiar juntos no sólo el dojo sino también la entrada, los pasillos, los lavabos, los vestuarios, el dormitorio de los uchi-deshi y la calle delante del dojo.

La limpieza te enseña mucho.

Tomemos como ejemplo mero hecho de utilizar la escoba: hay que sujetar el mango con ligereza y hacer llegar el ki hasta los pelos del cepillo, utilizarlo con agilidad, ligereza y fuerza. El principio es el mismo que para el sable o el bastón. Es un ejercicio que, barriendo todos los rincones, permite aprender a ver hasta los aspectos ocultos de las cosas.

Extraído de Aikido Etiqueta y Transmisión por Tamura Nobuyoshi.

 

viernes, 5 de junio de 2015

La partida de uno de los grandes chiba sensei

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