El espíritu de Nage
Lo que define al atemi es el gesto de golpear incluido en el movimiento de coger guardia al entrar. La reacción es sobre la distancia; al entrar rompemos todas las posibilidades del oponente para que intente golpear de nuevo. La intención del golpe no existe; es como el sable, no pincha ni corta, pero pinchamos y cortamos con el cuándo el oponente entra en nuestro espacio. El hecho de que haya intención de golpear es como perder confianza en el momento de coger guardia.
La manera de movernos define el nivel de nuestra actitud. Lo que uno no puede hacer con el vientre o a nivel articular tiene que hacerlo con los pies. Es como decir donde no llegamos con el espacio interior lo hacemos con el exterior. Un principiante empieza con grandes movimientos, desplazando los pies, ya que al no tener un espacio interno aun no desarrollado ha de suplirlo con el externo; pero a medida que asimila la técnica y aumenta su espacio interior, disminuye la necesidad de realizar tales movimientos. Si el ataque es penetrante, solo puede ser absorbido. Si no lo es, hay que permanecer en guardia esperando o provocar un segundo esfuerzo para proyectarle.
Es el ataque lo que da sentido a la trayectoria. Es como encontrar la parte fuerte y suave en cada movimiento. El espíritu de entrar y el cuerpo de no resistir. Pero para ello la mente tiene que tener muy clara cuál debe ser la actitud.
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